domingo, 1 de mayo de 2011

Elisabeth

Quiero volver allí para volverte a ver,
quiero volver a escuchar lo que me dijiste
y quiero que me tatúes de nuevo en la piel
lo que me dibujaste bajo aquella luz.

Quiero volver a sentir esa sensación,
volver a ponerme nerviosa al sentir tu tacto en mi piel,
y quiero vivir de nuevo aquella noche
en la que sólo estabas tú.

Quiero preguntarte tu nombre,
y al no saber cómo, hacerme un lío,
y quiero sonreír con la tontería
de que sonrías al decir el mío.

Quiero darte mis consejos
y ser para ti la más sabia del universo
y quiero que se me erice la piel
mientras la tocas con tus dedos.

Quiero verte todos los días,
en el mismo sitio de siempre,
pero quiero atreverme a acercarme
y no esperar hasta el final para hablarte.

Quiero pensar que fue bonito
que me empezases a abrir los ojos
y que sintiese algo aquella noche
al ver que tú me mirabas de reojo.

Quiero recordar ese lapso,
para tener una sensación agradable
al rememorar ese algo
que sucedió en aquel instante.

Y quiero enjaular el tiempo,
para que deje de volar,
porque quiero volver a aquella noche,
bajo la luna llena y junto al mar.

E.

sábado, 30 de abril de 2011

Cansada.

Maldito cambio que me hace sollozar,
tu terquedad y tu orgullo me hacen pasarlo mal,
te encaras con quien no puede luchar,
hoy estoy cansada de pelear.

E.

sábado, 26 de marzo de 2011

Afraid.

No sé nada de ti...
Me preocupo.

No sé nada de ti...
Tengo miedo.

¿Me querrás?

No se nada de ti...

¿Me habrás dejado de amar?

E.

sábado, 19 de marzo de 2011

Moonlight


Luna creciente,
Luna llena,
Luna menguante.
Luna del cielo pendiente
Luna bella
Luna que brilla como un diamante.
Brinda tu energía,
brinda tu poder.
Concede a esta bruja
tu hechizo
y tu querer.
No dejes de existir,
no dejes de brillar.
Cuídame desde tu lejanía,
haz a la magia comenzar.
Luna bella,
Luna hermosa,
sigue en el cielo
tan maravillosa.
E.
En honor a la Luna llena de estas noches que ejerce su influencia en las mareas y en nosotros, vigilándonos siempre desde arriba, apareciendo cada noche.

viernes, 11 de marzo de 2011

Diana

Tras una larga jornada de caza,
la tarde caía en el monte,
paseábamos entre las zarzas
y mis canes oteaban el horizonte.

Estando yo, entonces, en el bosque descansando,
me despertaron unas risas femeninas,
y para saciar mi curiosidad fui buscando
hasta dar con una imagen divina.

Allí en un claro en el bosque,
donde el río hace un alto en su destino,
se formaba una laguna enorme
antes de seguir su camino.

Había plantas, árboles, vegetación por doquier,
entre todos ocultaban ese misterioso lugar,
yo olvidé dónde estaba y qué tenía que hacer,
pues me envolvía lo místico y sobrenatural.

Había pequeñas hadas volando,
y se escuchaban lejanamente
las flautas de unos sátiros sonando,
enfrente, varias ninfas dispuestas especialmente.


No daba crédito a lo que mis ojos veían,
bellas y hermosas estaban nadando
y la imagen perfecta de una Diosa escondían
mientras todas ellas reunidas la seguían bañando.


Giré la mirada, pues ver aquella estampa era osado,
cerré los ojos y pensé si acaso estaba soñando,
miré a mis fieles seguidores allí posados
y al alzar la vista, tan bellas, allí seguían jugando.

Inmerso en la figura de la Diosa estaba,
y cegado por su belleza no vi venir
que un cervatillo joven se acercaba
junto a las aguas para su sed no sufrir.

Inocente ser que predecía mi destino,
si con aquel claro en el bosque no hubiese dado
muy diferente habría sido entonces mi sino
pues quizá la vida hubiera salvado.

Una postura de alerta, un lomo encorvado,
un aviso incesante de lo que allí iba a pasar,
un nerviosismo palpante y un pelo erizado
prorrumpieron todos en un sonoro ladrar.

Las hadas salieron volando,
las flautas dejaron de sonar,
las Ninfas a la Diosa tapando
se pusieron todas a gritar.

Mi figura del escondite saliendo
intentó a mis perros acallar,
el ciervo salió corriendo
y mis canes, de él, detrás.

Mi rostro suplicaba el perdón,
mis palabras mostraban lamento,
a la Diosa pedí compasión
mientras mostraba arrepentimiento.

A las ninfas, la Diosa, pidió privacidad,
ellas marcharon sin responder,
Ésta se acercó a mi con frialdad
y yo mi error tuve que reconocer.

Había ultrajado su mágico rincón,
sus virginales cuerpos observe sin aprobación,
aquel hecho sería mi perdición,
estaba a punto de comenzar mi destrucción.

Un dolor agudo me recorrió la espalda,
una sensación extraña noté en mi cara,
del puro temor empecé la escapada,
hasta que con una voz grité ¡Para!

La expresión se perdió en el aire,
el Céfiro se la llevó,
sentí pavor en mis carnes
de a lo que mi voz sonó.

No eran palabras,
no era poesía,
era un bramido
lo que de mi interior salía.

Mis manos ya no sentían,
mi rostro no era palpable,
mis ojos sin color veían,
me sentía muy vulnerable.

El bosque atravesé sin parar,
quería de todo aquello huir,
no podría escapar
si de allí no intentaba salir.

Un sonido familiar de lejos oí,
seguido de cincuenta iguales en conjunto sonar
la cuenta de por donde venía perdí,
pues estaba rodeado de un eco dispar.

¡Amigos!, ¡Mis fieles!, ¡Soy yo, Acteón!
nada más que bramidos y sonidos, ellos, escucharon
salir de lo más profundo de mi corazón,
pues todos mis canes hacia mí se arrojaron.

Y sin ningún tipo de compasión
ignorantes empezaron a devorarme,
pues mi cuerpo fue mi prisión
y mi verdugo, Diana al sacrificarme.

Yo fui castigado
y de mis perros su trofeo ganado
pues lamentablemente fui trasformado
en el cervatillo que antes me había delatado.

Ellos a Acteón, su amo, buscaban
pues la pieza de caza habían ganado,
yo a ellos no los culpaba
pues su trabajo habían realizado.

Todos los canes junto a mi cuerpo sollozaban,
gemían de pena, pues intuían que yo ya no estaba,
mi amigo y maestro Quirón a mis perros encontró
y para ellos, y en mi honor, una estatua de mí erigió.

E.
Basado en el mito de Diana y Acteón de las Metamorphosis de Ovidio.







domingo, 20 de febrero de 2011

Solo.

Disfrutando de estos momentos de soledad,
Mirando pero no viendo,
Oyendo pero no escuchando,
Sintiendo pero no pensando.

El dolor es el eco de mis pensamientos,
Las palabras murmullos que me anhelan,
Las voces ruidos que no entiendo
Y la gente fantasmas que me rodean.

Ya no pienso, veo las vidas pasar.
Solo observo, vivo a través de su actuar.
Me dejo llevar por el camino que me arrastra,
Todo me da igual una vez más.

¿Merece la pena este sufrimiento?
¿Merece la pena este dolor?
Si antes de que muden sus hojas,
Ya están los árboles en flor.

E.


Foto: Puente de Carlos V en Praga.
Bonita foto, bonito recuerdo en mi mente.

domingo, 6 de febrero de 2011

Ángel mío.

Angelical rostro relleno de dolor,
yaciente en tu tumba cuna de tu perdición.
Deshonrosa pasión cuyo perjurio cometiste,
Castigo Divino es lo único que mereciste.

Mantente frío, mantente distante,
Siempre sempiterno cual difunto amante.
Asume tu destino, Luzbel, asume tu pena,
Reposa en lo profundo de tu máxima condena.

Calla cuando te observen y dista de escapar,
Permanece inmóvil, permanece inerte,
Calla cuando te miren y dista de regresar.

Dime, - ¿quién eres tú ahora?- Ángel hermoso,
Y responde - No soy ni ya seré quien ser solía -,
Lo lamento, pero no dejaré de mirar por ello tu bello rostro.

E.