martes, 28 de diciembre de 2010

Atravesando el Boulevard.

Paseemos por el Boulevard y hagamos alguna locura,
apostemos en un casino y casémonos en una capilla.
Cantemos con Sinatra y fotografiémonos con Elvis,
podríamos montar en limusina y recorrernos el strip.
Naveguemos por Venecia y asistamos a algún espectáculo,
visitemos a los faraones y a los emperadores romanos.
Subamos a lo alto de la Estratosfera y desde allí visualicemos La Isla del Tesoro entera.
Podemos ir a París a Nueva York o al Planet Hoollywood
no sin antes fantasear en el hotel Excalibur.
Veamos el MGM y bailemos con el Bellagio,
hospedémonos en el Mandalay Bay pero veamos amanecer desde el Monte Carlo.
Pasemos esa noche sin dormir, vayamos a descubrir Las Vegas,
resúmeme la ciudad, disfrutemos la noche completa.
.
E.

sábado, 18 de diciembre de 2010

Incapacidad

Reprimo el llanto,
Cuando la congoja no me deja descansar.
Me esfuerzo tanto
Que resulta difícil imaginar,
El cómo finalmente una lágrima
Consigue escapar.
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E.

domingo, 14 de noviembre de 2010

Por ti.

Cuando el amor se pierde,
Cuando el amor se va,
Las palomas vuelan,
Y el Sol se deja apagar.
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¿Retornarán las esperanzas?
¿Volverán las ganas de brillar?
Tan sólo el tiempo sabe,
Lo que el futuro me deparará.
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Mientras tanto, confuso me hayo,
Sumido en este pesar,
Preguntándome qué ha sido de mi Vida,
Preguntándome de ella qué será.
.
Y temo el querer olvidarlo,
Pero temo más el no poderlo olvidar,
Porque día a día me duele
El pensarte y no tenerte más.
.
E.

domingo, 7 de noviembre de 2010

El jardín del Amor

Me acosté en el banco,
donde yacía dormido el Amor;
y escuché sus húmedos lamentos,
llorando, llorando.
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Luego fui a lo libre y salvaje,
donde restos de espinas y cardos había;
que me contaron cómo fueron engañados,
expulsados y obligados a la castidad.
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Fui al jardín del amor,
y vi lo que jamás antes había visto;
una capilla construída en medio del prado,
en el que yo solía jugar.
.
Las puertas de la capilla estaban cerradas,
y en ellas estaba escrito: Prohibido entrar.
Entonces contemplé el Jardín del amor,
donde crecían multitud de perfumadas flores.
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Y vi que estaba lleno de tumbas,
y lápidas allí donde debía haber flores;
Y sacerdotes de negro paseaban entre ellas,
atando con zarzas mis alegrías y deseos.
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-William Blake-
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Hoy subo este poema de William Blake que me parece estupendo.

lunes, 1 de noviembre de 2010

In dubio mare


Un día me hiciste reir,
Otro día me hiciste llorar.
¿Acaso eres tú mi principio?
¿Acaso eres tú mi final?
Tu cabello reluce para mí como el oro,
Excepto cuando daño me haces.
¿Acaso eres tú mi Apolo?
¿Acaso eres tú mi hades?
Si me sonríes, me confortas.
Si te apenas, me importas.
Me ayudas, me dices que me quieres,
Me abrazas, dices que me amas.
Y aún así temo cuando te miro,
Ya que me aterra tu mirada.
Porque si con ella sonrieras,
Me consuela que me quieras.
Pero si con ella me odias,
Me entristece que me duela.
Sólo tú sabes cuándo debes apretar,
Pero no ves la línea cuando debes aflojar.
Me apena en esto pensar,
Porque mi amor por ti era real.
Porque un día Cupido por ti crecía,
Y al siguiente Eros se corrompía.
Y es que me duele creer,
Que no te volveré a tener.
Porque fuiste mi primer amor,
Porque sólo Sibila sabe si esto es un error.
Y es que quizá si fuiste mi Alfa,
Y es que quizá si seas mi final.
Pero sólo quiero que dure,
Y que mientras dure esto sea real.
Echo de menos aquel día,
Echo de menos aquel lugar.
Añoro la alegría,
Añoro la fantasía.
Temo a la pérdida,
Temo a la herida.
Me aferro a una ilusión,
Porque me reconforta y me da calor.
Ato mi vida a una idea,
Ato mi alma a una cadena.
Y sólo espero que el tiempo reconforte,
Tan sólo quiero que mal no aporte.
Porque vivo mi vida atada a ti,
Porque vivo mi vida fuera de mí.
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E.
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-Amarte fue fácil, olvidarte, imposible.-

sábado, 23 de octubre de 2010

Consuelo a un amigo.


- ¿Lo escuchas?
- ¿El qué?
- Ese piano melancólico de fondo.
- No oigo nada.
- Entonces está en mi cabeza.
- ¿Estás bien?
- Sí, oigo música... ¿qué mal puede haber en eso?
- Estoy preocupado por ti.
- Eres un buen amigo, pero a no ser que puedas acelerar o ralentizar el tiempo, no puedes ayudarme.
- No puedo hacer eso.
- Lo sé. Pues, no puedes ayudarme.
- ¿Y qué puedo hacer?
- Quédate en silencio a mi lado, escuchemos juntos el sonido de las teclas del piano.
- Pero yo no puedo oirlo.
- No importa, finge, una mentira más ya no me hará daño.
- ¿Sabes qué?
- ¿Qué?
- Creo que lo oigo.
- Gracias...
.
.
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E

viernes, 22 de octubre de 2010

Compón para mí.


Escuchando una suave melodía
De un piano al fondo de una habitación,
Descubrí que mi amor por ti crecía,
Pues eran tus notas llegando a mi corazón.
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E.