domingo, 20 de febrero de 2011

Solo.

Disfrutando de estos momentos de soledad,
Mirando pero no viendo,
Oyendo pero no escuchando,
Sintiendo pero no pensando.

El dolor es el eco de mis pensamientos,
Las palabras murmullos que me anhelan,
Las voces ruidos que no entiendo
Y la gente fantasmas que me rodean.

Ya no pienso, veo las vidas pasar.
Solo observo, vivo a través de su actuar.
Me dejo llevar por el camino que me arrastra,
Todo me da igual una vez más.

¿Merece la pena este sufrimiento?
¿Merece la pena este dolor?
Si antes de que muden sus hojas,
Ya están los árboles en flor.

E.


Foto: Puente de Carlos V en Praga.
Bonita foto, bonito recuerdo en mi mente.

domingo, 6 de febrero de 2011

Ángel mío.

Angelical rostro relleno de dolor,
yaciente en tu tumba cuna de tu perdición.
Deshonrosa pasión cuyo perjurio cometiste,
Castigo Divino es lo único que mereciste.

Mantente frío, mantente distante,
Siempre sempiterno cual difunto amante.
Asume tu destino, Luzbel, asume tu pena,
Reposa en lo profundo de tu máxima condena.

Calla cuando te observen y dista de escapar,
Permanece inmóvil, permanece inerte,
Calla cuando te miren y dista de regresar.

Dime, - ¿quién eres tú ahora?- Ángel hermoso,
Y responde - No soy ni ya seré quien ser solía -,
Lo lamento, pero no dejaré de mirar por ello tu bello rostro.

E.

domingo, 16 de enero de 2011

Tartarus

Pasaba los días lamentándome
(...)
Allá por donde iba, una rara melancolía
Rozaba mis entrañas pensando en todo lo que perdía.
(...)
Vivía sin cesar de esta manera el día a día
Dejando todo atrás, mirando hacia otro lado para no enfrentarme a lo que debía.
Cansadas de mis decisiones
Las Parcas cumplieron mi destino,
Cortaron mi hilo antes de tiempo sólo por diversión
pues creyeron que en el inframundo estaría mucho mejor
y que allí aprendería el verdadero sentido de culpabilidad y sumisión.

Descendí al Tartaro más profundo que podáis imaginar,
Pagué a Caronte para en su barca la laguna Estigia poder cruzar,
Veía los cadáveres en sus turbias aguas intentar trepar,
Agitaban la barca que por mis ruegos no llegó a volcar.


Al llegar a tierra firme, comprobé que era árida sin igual,
como la mezcla de mil desiertos en mil días sin nocturnidad.
Intenté atravesar los nueve círculos de Dante,
Al igual que él, llevaba a Virgilio como ayudante.
Me apiadé del Limbo, pero dejé allí a esas personas, por miedo, al instante.
Temí no avanzar más del segundo círculo,
Pues allí castigaban a las almas pecadoras y los lujuriosos.
Allí conocí a Dido, en mis manos tuve tan bello rostro
que me apiadé de su final desastroso.
Me enfrenté a Cerbero, que con ladridos humeantes
frenaba mi paso al siguiente nivel sin opción a calmarle.
Cuando vi a Orfeo, le pedí ayuda con el can sin miedo.

En el cuarto círculo me criticaron de avaricia,
pues en vida lo quise tener todo y para ello no controlé con pericia.
Avancé a lo largo del quinto, con gran pesar en mi conciencia,
pues sabía que en ese mismo me tacharían con la pereza.
Superé a las furias, pues atacan a los asesinos y yo no pecaba de crimen,
por lo que no supusieron venganza contra mí ni contra nadie mientras que no las timen.

A los soberbios y los envidiosos dejé atrás,
Pues ninguno de los dos me vio llegar.
En cuanto a los herejes que veía abrasados,
Me cuidé de agachar la cabeza y mirar hacia otro lado.
Crucé a nado el Flegetonte, ríos de sangre hirviente
que bandidos, criminales y violadores derramaron en su anterior vida malviviente.
Pasé al lado de los violentos,
Cuyos cuerpos castigaban las Harpías.
No miré fijamente, pues observaban que las veía.
Asustada seguía mi camino, pues al octavo círculo conducía mi destino.
Allí me detuvieron un instante, pues imaginaron que una hipócrita acudía incensante.
Con gran pesar me dejaron pasar, pues Virgilio una vez más consiguióme librar.
Finalmente el octavo dejé atrás y cruzando el ancho foso que los separa al noveno fuimos a parar.
Aquí estaban los traidores, cuyas lágrimas eran congeladas,
impidiendo así el último desahogo que les permitía esas gotitas heladas.
Asombrada estaba cada vez que un nivel avanzaba,
de la crueldad de aquel lugar
que castigaba con malicia sin cesar.
En el noveno vi Titanes, Gigantes y conspiradores,
Que de menor a mayor
conducen el camino hasta el Infierno más profundo donde destaca el gran traidor.
Aquel que una vez tuvo alas, aquel que cayó y se lastimó.
Un ángel que fue divino y ahora es muy diferente su destino.

Cuando Virgilio sola me dejó, pues su parte del viaje había cumplido,
ya no tenía miedo, pues era hora de afrontar mi sino.
Ante Él me situé y mi sentencia y castigo esperé,
Pues comenzó a enumerarme mis pecados.
Cada vez temía más por el trágico final,
ya sólo me quedaba por conocer cuál sería mi condena
que ahuguraba mi viaje al Tartarus,
y si podría tener ayuda como Ariadna ayudó a Teseo con el Minotaurus.
Cuando acabó de valorar mis hechos,
Ocurrió una cosa que jamás preví.
No estaba hecha para quedarme allí,
había sido todo una lección que aprender debí.
Tendría que revivir mi vida
y saber cómo sobrevivir.
Porque cuando me diese cuenta de que se te puede acabar en un instante
desearía tener ganas, sin importarme lo instrascendental, de vivir.
Había superado los nueve círculos de averno,
Había visto los peores castigos para los peores pecadores
Había imaginado pasar la eternidad en aquel lugar
Y al final, es que me echaron del infierno
porque me faltaban pecados que realizar.
E.
Fuentes, idea sacada de: Dante, La Divina Comedia.





sábado, 15 de enero de 2011

Sensaciones...

No me mires, pues miran que nos miramos. Miremos la manera de no mirarnos, no nos miremos y cuando no nos miren, nos miraremos.

jueves, 6 de enero de 2011

Y sentirte...

Y sentir tu fragancia
Cuando te acercas a mi lado.
Y sentirte tan cerca
Cuando tú ya te has marchado.
Y sentir tus labios resbalando
Por mi cuerpo mojado
Mientras un manto de agua cálida
Empapa mi cuerpo templado.
No dejar de pensar en ti
Es sentirte siempre cerca de mí.
Porque recuerdo sentir tu piel erizarse bajo mi tacto,
Mis manos pasearse en tus suaves labios,
Y mi boca rozando tu cuello
Para susurrarte muy suavemente un leve jadeo.
Tu cuerpo vibraba bajo el mío...
Y es que no puedo olvidarte,
Tan solo puedo imaginarme
Cómo tu corazón junto al mío late.
Tras eso, una sensación de paz,
Una increíble tranquilidad,
Mi cabeza apoyada en tu pecho,
Mi cuerpo de lado junto al tuyo,
Mis piernas abrazando las tuyas...
Tu respiración recuperando su ritmo normal...
Tus caricias en mi espalda...
El ruido que cesa...
Y sentir cómo el más relajante letargo nos invade
Y sentir cómo nos hace caer en un descanso incesante
Que nos une en un sueño interminable,
En un sentimiento inalcanzable.
.
.
E.

miércoles, 5 de enero de 2011

Soñando la realidad

- ¿Hola?
- Hola
- Dime
- ¿El qué?
- Lo que piensas...
- Nada...
- Si no te conociera me lo creería. ¿En qué piensas?
- La relevancia de los sueños...hace tiempo que no quiero dormir...hace tiempo que solo quiero seguir hablando contigo. Antes deseaba evadirme, viajar a través de los sueños, alejarme de la realidad y no despertarme nunca. Ahora, llevo varias noches sin dormir, y por mucho que me pesen los párpados...no quiero dejar de oír tu voz porque el tiempo contigo vuela, y no puedo perderlo durmiendo.
- ¿Sabes qué? No quieres dormir cuando la realidad es más preciosa que el más dulce sueño que puedas tener...
- ¿Qué puedo hacer para no perderla?
- Duerme, pequeña, yo no me iré a ninguna parte, estaré a tu lado cuando despiertes, no vas a perderla.
.
.
.
Gracias por seguir ahí cuando despierto...
E.

martes, 28 de diciembre de 2010

Atravesando el Boulevard.

Paseemos por el Boulevard y hagamos alguna locura,
apostemos en un casino y casémonos en una capilla.
Cantemos con Sinatra y fotografiémonos con Elvis,
podríamos montar en limusina y recorrernos el strip.
Naveguemos por Venecia y asistamos a algún espectáculo,
visitemos a los faraones y a los emperadores romanos.
Subamos a lo alto de la Estratosfera y desde allí visualicemos La Isla del Tesoro entera.
Podemos ir a París a Nueva York o al Planet Hoollywood
no sin antes fantasear en el hotel Excalibur.
Veamos el MGM y bailemos con el Bellagio,
hospedémonos en el Mandalay Bay pero veamos amanecer desde el Monte Carlo.
Pasemos esa noche sin dormir, vayamos a descubrir Las Vegas,
resúmeme la ciudad, disfrutemos la noche completa.
.
E.